Por ella dicen que luchan, encaminan sus más grandes esfuerzos en lograrla, pues al final de la confrontación, esperan que todos seamos iguales. Sin distingos de clase y con oportunidades similares para el grueso de la población.

Los dirigentes de las FARC parece que tienen una concepción diferente. Dentro de sus planes de acción figura el reclutamiento, pero no aquel que se logra a través de las ideas, donde una persona se alista en la guerrilla porque está convencido de su ideario político, sino el forzado. Aquel obligatorio para los niños, niñas y jóvenes campesinos. Que bajo amenazas de infligir daño a la familia, hacen que ellos se alisten en sus filas.

Así vulneran los derechos fundamentales de esas personas, por ejemplo la educación, pues en los campamentos sólo reciben adoctrinamiento “revolucionario”, les niegan la oportunidad de ver otras concepciones sociales y con base en ellas tomar una decisión.

Pero eso sí, deben tomar las armas y combatir, enfrentar al enemigo, exponer sus vidas en aras de una revolución, que a veces no entienden.

Mientras los hijos y familiares de los campesinos ofrendan sus vidas, los hijos de los integrantes del Secretariado de las FARC y dirigentes de alto rango, viven en un mundo totalmente diferente.

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Ellos estudian en universidades europeas y latinoamericanas, gozan de una vida envidiable, comodidades, ilustración, libertad. Están llenos de privilegios. Disfrutan del dinero que sus padres ganan con los secuestros y el narcotráfico.

Según la revista Semana , Federico el hijo de Alfonso Cano, máximo jefe de las FARC, estudió un pregrado en Economía y una maestría en Economía Política de la Universidad de Ginebra, además otra maestría en globalización, regulaciones sociales y desarrollo sostenible en la Universidad de Lausana. Habla alemán, francés, inglés y español. Vive actualmente en Suiza.

El otro hijo, Andrés Felipe, estudia en Ginebra y ha ingresado a universidades en Francia y Australia.

Los hijos de Iván Márquez, también son unos privilegiados, Adriana, estudió en Francia, Oscar Iván estudio en París y vive en México, Judy Andrea vive en Venezuela.

Los hijos del extinto Raúl Reyes, recibieron formación académica en Cuba, Ariel Robespiere Devia,, es sicólogo egresado de la Universidad de La Habana en donde realizó una maestría en sicología clínica, vive en París. Lida Carmenza Devia Collazos, de 33 años, es sicóloga social, con magíster en sicología social de la Universidad de La Habana; Laura Devia, estudió en Cuba y vive en México.; y Yeri Core Devia, vive y estudia actualmente en La Habana.


Las hijas de Rodrígo Granda , Mónica María y Diana, estudiaron en Suiza, la primera vive en Ginebra y la segunda reside actualmente en Venezuela.


Por su parte, los hijos de Marcos Calarcá,, Raúl Ernesto Albán Torres, es biólogo de la Universidad de la Concordia en Montreal, Canadá, con posgrado en ecología en la Universidad Central de Venezuela. Actualmente se desempeña como profesor de agroecología en la Universidad Bolivariana de Venezuela; el otro hijo, Juan Jacobo Albán, cursa quinto año de sociología en la Universidad de La Habana.

Qué lejos de la vida de los niños, niñas y jóvenes campesinos que conforman las FARC.

Es una ética perversa y malsana, la que practica esa guerrilla. Los hijos del pueblo, ante todo de los agricultores pequeños y minifundistas, deben arriesgar las vidas, mientras los hijos de los dirigentes de las FARC estudian y pasean por Europa y Latinoamérica. Bonita igualdad.

¿Cuándo los hijos del Secretariado afrontarán los riesgos de lucha armada? , ¿Hasta cuándo las FARC practicarán esa doble moral?